Suiza, a parte de por sus cuentas bancarias congeladas, es famosa por tener unos increíbles depósitos de oro, diamantes y piedras preciosas, arrebatadas a los judíos de forma ilícita durante la II Guerra Mundial. En palabras de los judíos afectados, fue una verdadera humillación. Autoridades jurídicas y políticas neoyorquinas, se han mostrado muy sensibles por esta problemática, pero desde España, aunque podemos llegar a comprender esta problemática, vemos como la problemática española, en términos parecidos a la anteriormente mencionada, queda silenciada, tanto por el gobierno y autoridades españolas, como otras relacionadas.
En efecto, en España, con anterioridad a la II Guerra Mundial, hubo la Guerra Civil Española. Por desgracia, ganaron las tropas franquistas, (afines y apoyadas por fascistas italianos y nazis alemanes), devastando el país, y dirigidos por el General Francisco Franco. Esta guerra, que duró del 1936-1939, tuvo como perdedor a los republicanos, en cuyas filas, había las Brigadas Internacionales, de procedencia varia, y, una sección, era la Brigada Abraham Lincoln estadounidense. Los republicanos, aprovisionados armamentísticamente desde la exURSS, a finales de la Guerra, estaban acorralados y, en un intento desesperado, cedieron a Moscú, todas las reservas federales de Oro, diamantes y piedras preciosas de la República, a cambio de un armamento que nunca llegó. Se quedaron, con todas nuestras reservas de oro federales, que debían ser bastante increíbles, y no llegó nada. Bien es cierto, que luego hubo refugiados de guerra, que fueron excelentemente acogidos por la población rusa, pero los rusos se quedaron con unas impresionantes reservas federales de oro, plata y piedras preciosas, ( recuérdese el Imperio Colonial Español Americano ), así como importantes sumas de dinero, y la resistencia republicana, fue brutalmente traicionada. Ese oro, debe de estar en algún sitio de Moscú, porque ocupaba mucho, pero hay un silencio espantoso y vergonzante sobre este tema. Es más, España ha sido formalmente acusada en relación al oro nazi por el Consejo Judío Mundial
