Los ministros de Exteriores español y marroquí certifican que la relación entre España y Marruecos, afronta el «mejor momento de su historia» después de la crisis diplomática
El homólogo de Albares reconoce que el giro de Sánchez sobre el Sáhara Occidental de marzo de 2022, donde reconoció el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, como un «punto de inflexión» y que generó más «confianza» en la relación entre ambos países, debe tomarse, como un punto de partida sin retorno.
Las relaciones bilaterales entre España y Marruecos están en «el mejor momento de su historia», según el ministro de Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, en una declaración institucional conjunta —y sin preguntas— con su homólogo marroquí, Nasser Bourita, el día de hoy, quien asegura que «no es un eslogan diplomático, sino la realidad». El socialista ha recibido así a su homólogo marroquí, previa visita de éste a Washington y París, este Jueves Santo por sorpresa en el Palacio de Viana para «celebrar el excelente estado» de la relación Madrid-Rabat casi seis años después de su última visita a nuestro país, que tuvo lugar el 27 de noviembre de 2019 cuando se reunió, con su entonces homólogo Josep Borrell, máximo martillo de Israel en su guerra en Gaza, pero que parece tener amnesia total, para ni tan siquiera mencionar el horror a que están siendo sometidos miles de saharauis, por defender su territorio, y que fueron provincias españolas hasta 1976.
Al respecto, no olvidemos comunicados oficiales del PSOE, de noviembre de 2016: Con motivo del aniversario del acuerdo tripartito de Madrid sobre el Sahara Occidental, que cumple 41 años hoy, lunes 14 de noviembre, el PSOE denuncia que el Sahara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización, que, conforme a lo establecido por las Naciones Unidas, tiene derecho a la libre determinación.
Desde el PSOE insistimos en que es preciso apoyar e impulsar el proceso de diálogo entre las partes (Marruecos y el Frente Polisario), bajo los auspicios de las Naciones Unidas, con vistas a lograr una solución política duradera que sea aceptable para ambas, y que provea efectivamente al ejercicio de la libre determinación del pueblo saharaui.
Por ello, reclamamos que el Gobierno de España ponga en marcha aquellas medidas y actuaciones diplomáticas a su alcance, especialmente durante su próxima Presidencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en el mes de diciembre, para promover una solución del conflicto de Sáhara Occidental, a través del cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, que garantizan el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.
Asimismo, instamos al Gobierno a que trabaje para que la MINURSO sea plenamente restablecida a fin de poder continuar su misión para una solución pacífica y duradera en el Sahara Occidental, tal y como ha sido requerido por el Consejo de Seguridad y por las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas.
Al mismo tiempo, los socialistas consideramos que resulta prioritario mantener la atención sostenida y el apoyo constante de la comunidad internacional, tanto a los esfuerzos de carácter humanitario a favor del Pueblo Saharaui como al respeto de los derechos humanos de la población saharaui, a ambos lados del muro.
Por ello, el PSOE urge al Gobierno a restituir la cesta mensual de alimentos dirigida a los refugiados saharauis, permitiendo el envío inmediato de la contribución que España aporta para el Programa Mundial de Alimentos, con el objetivo de evitar que esta situación desemboque en una catástrofe humanitaria.
El encuentro entre Albares —quien, al contrario que su homólogo, sí que se ha desplazado en varias ocasiones hasta el país vecino, la última de ellas en febrero del año pasado— y Bourita también tenía por objetivo revisar el cumplimiento de la hoja de ruta acordada hace ya tres años, en abril de 2022, con la visita de Pedro Sánchez al Rey Mohamed VI después de plegarse ante Marruecos y entregarle el Sáhara Occidental después de 46 años. «La posición de España está expresada en la declaración conjunta de 2022», ha reafirmado Albares, para acto seguido detallar que «España considera la iniciativa marroquí presentada en 2007 como la base más seria, realista y creíble para resolver este diferendo», y sin lugar género de dudas, de una falsa comodidad, teniendo en cuenta el apoyo incondicional de China a Argelia, máximo enemigo de Marruecos en la zona, y ante unos Estados Unidos, si, valedor de Marruecos, pero que a todas luces parece un país en franco declive.
España no restableció lazos rotos con Marruecos hasta que Sánchez cedió a las presiones del reino alauí, que pedía claridad en su postura sobre el Sáhara Occidental, al avalar como una «base seria y creíble» su plan de autonomía para la antigua colonia española, presentado en 2007, en una carta que el presidente del Gobierno envió al monarca marroquí el 18 de marzo de 2022, cuyo contenido fue divulgado en primera instancia por Rabat y no por Moncloa. Al mes siguiente, como ya se ha dicho, el propio Sánchez se desplazó hasta Rabat para sellar la paz con el monarca marroquí. «El 7 de abril de 2022 fue un punto de inflexión en nuestra relación; antes no había tanta confianza ni tanto espíritu positivo», ha reconocido Bourita este jueves en la sede del Ministerio de Exteriores, al tiempo que ha explicado que «la lógica de la relación [entre ambos países] ha cambiado y avanzado bastante». Desde entonces, la comunicación con España es «fácil» y «no hay sorpresas», ha abundado antes de sellar el encuentro con un abrazo y pedirle a Albares, a quien el marroquí ha llamado «amigo», avanzar hacia una mayor cooperación entre ambos Estados.
